Costumbres y Tradiciones

FIESTA PATRONAL

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El 29 de septiembre se realiza la Fiesta Patronal de San Miguel, con bailes, música, danza de quetzales, negritos, voladores, Miguel y moros, procesiones, tejoneros, toreros y feria. También se yergue el palo, antes un tubo metálico para los voladores; estaba en el centro, en una plaza de piedra. Cerrado por una escalinata de lajas, este espacio ritual tiene el aire de una plaza prehispánica.

Un cronista del pueblo, conocedor de las leyendas e historias de Zozocolco, nos contó un relato envuelve a este personaje: “Cuando llegaron los misioneros franciscanos a este lugar en el siglo XVII, construyeron la iglesia en la que un día apareció la imagen de San Miguel Arcángel, una joya artística forjada en oro y plata. Las comunidades vecinas la robaron y se la llevaron a la iglesia de Anayal, pero la imagen regresaba aquí, esta situación se dio varias veces, hasta que se convencieron que la imagen quería estar aquí en Zozocolco”.

A partir de entonces, los lugareños han honrado a este arcángel con una fiesta que dura alrededor de ocho días. Comienza el 26 de septiembre y las calles empedradas de Zozocolco de Hidalgo, así como sus peculiares casas de piedra de laja y teja se llenan de entusiamo y colorido, los carros alegóricos desfilan por el pueblo cubierto por las verdes ramas del chote, jonote y cedro.

Primera Cera

Entre bailes y desfiles se recibe la víspera de la celebración, para con Las Mañanitas homenajear al santo patrón, al que los mayordomos gustosos le brindan la Primera Cera, como un sentimiento de la fe cristiana, bellamente adornada con flores y papeles de colores. El cerero le imprime su imaginación y entrega a cada cirio que simboliza la alegría y devoción desmedida hacia esta imagen.

Cuando comienza la fiesta, los adoradores nocturnos se preparan para vigilar a San Miguel Arcángel hasta la mañana del 29 de septiembre, cuando todo el pueblo sale de aquellas casas, vestigios de la tradición vainillera, para ser testigos una vez más del rito de los kgosnin, palabra totonaca que significa voladores, en la que el tambor y la flauta del caporal sobre el árbol de la fecundidad anuncia el vuelo de los muertos que dejan por un momento el paraíso para morar unos días en la tierra.

Escenario de danzas

Es ahí cuando la magia y el colorido invaden a Zozocolco de Hidalgo, tierra de los cántaros de barro, en su acepción náhuatl. En el atrio sus ornamentadas torres son el escenario de las danzas de los santiagueros con su cascabeleo metálico, de los negritos con su rítmico zapateado, la cacería de los ixkuti, el resplandor de los quetzales, los san miguelitos y los mestizos. La identidad de este pueblo aparece en la plaza, ya sea en la artesanía de madera diseñada para las danzas o en la vestimenta totonaca con el quesquémetl finamente trabajados por las manos de los totonacas. La celebración continúa, se dan cita los toreadores, los tejoneros, la música de banda y la misa de la Segunda Cera. En la torna fiesta y días posteriores, el pueblo asiste a la ceremonia en la que los mayordomos ofrecen las ceras a San Miguel Arcángel, así hasta concluir la fiesta el 3 de octubre.

Es así como la magia y la devoción envuelven desde 1573 a Zozocolco de Hidalgo con la aparición de San Miguel Arcángel, patrono que ha desbordado la fe de los habitantes de este poblado de la Sierra de Coxquihui, al norte del siempre bello, Veracruz.

FESTIVAL DE GLOBOS

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El pueblo de Zozocolco de hidalgo está localizado al suroeste de la ciudad arqueológica del Tajín y al noroeste del pueblo de Cuetzalan en el estado de Puebla, colinda al norte con Nautla, al sur con Alto Lucero y Juchique de Ferrer, al este con el Golfo de México y al oeste con Misantla.

Durante los primeros días del mes de noviembre, tiene lugar en Zozocolco una celebración de reciente creación llamada festival de globos de Zozocolco, la cual se ha celebrado durante dos años seguidos y cuenta como evento principal el concurso nacional de globos de papel de china, el cual se ha llevado a cabo en ocho ocasiones.

El festival tiene lugar en el atrio de la parroquia de San Miguel Arcangel, se distingue por ser un acto de despedida a los muertos. En el evento participan grupos locales, de la región y de otros estados de la República Mexicana, los cuales compiten dando rienda suelta a su creatividad en la elaboración de globos de diferentes y complicadas formas y tamaños.

Dependiendo el tamaño del globo, los participantes pueden utilizar desde ocho hasta más de tres mil rollos de papel de china en la construcción de estas artesanías flotantes, las cuales llegan a medir más de veinte metros de altura, mismos que son elevados frente a la iglesia, dando lugar a un espectacular y colorido desfile de globos.

Los turistas y visitantes de otros poblados pueden aprender a construir sus propios globos de papel de china, acudiendo a los talleres libres que imparten los artesanos locales durante un fin de semana.

El festival se complementa con el concurso de huapangueadas, la presentación de tríos potosinos, además del concurso literario de creación de calaveritas en verso y prosa, más la exhibición pública de diferentes altares de día de muertos.